La Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso participó en las Jornadas Formativas de Verano para Seminaristas 2026, celebradas en la Casa Diocesana de Málaga los días 30 de junio y 1 de julio. Esta iniciativa, organizada por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española, reunió a seminaristas de distintas diócesis españolas dentro de un itinerario formativo que, durante dos semanas, ofreció una visión integral del ministerio sacerdotal bajo el lema «Formar pastores misioneros».
La Escuela de Verano nace en el marco del Plan Nacional de Formación Sacerdotal Formar pastores misioneros, con el propósito de favorecer la maduración humana, espiritual, intelectual y pastoral de los futuros presbíteros. En este contexto, diversas comisiones episcopales, subcomisiones, instituciones y especialistas colaboraron para presentar dimensiones convergentes de una misma identidad: el presbítero, configurado con Cristo, llamado a vivir su ministerio en una Iglesia que vive de la comunión y se realiza en la misión. Al mismo tiempo, las jornadas ayudaron a comprender el ministerio presbiteral como mediación eclesial de la fe que se transmite y se celebra inseparablemente.
El ministerio presbiteral al servicio de la unidad
Dentro de la primera semana, dedicada a la vida y la misión cristiana, la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso fue la encargada de desarrollar el Módulo II: «El ministerio presbiteral al servicio de la unidad», un espacio formativo que puso de relieve la dimensión ecuménica e interconfesional del ministerio sacerdotal.

La apertura del módulo estuvo a cargo del presidente de la Subcomisión, Excmo. Rvdmo. Sr. D. Ramón Darío Valdivia Giménez, junto con el director del Secretariado, el Rvdo. Rafael Vázquez Jiménez, quienes presentaron el sentido de esta propuesta formativa, invitando a los seminaristas a descubrir que la búsqueda de la unidad entre los cristianos no constituye una tarea secundaria, sino una dimensión esencial del ministerio presbiteral.
A lo largo de las dos jornadas, los participantes profundizaron en los fundamentos teológicos y pastorales del ecumenismo a partir de dos documentos clave del Magisterio: el decreto conciliar Unitatis redintegratio y la encíclica Ut unum sint. Asimismo, conocieron la aplicación práctica de los principios ecuménicos mediante el estudio del Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo y del Vademécum ecuménico para los obispos, instrumentos que orientan la vida pastoral de la Iglesia en este ámbito.
Uno de los momentos más enriquecedores del módulo fue el encuentro con responsables de dos centros ecuménicos de Málaga, quienes compartieron con los seminaristas experiencias concretas de diálogo y colaboración entre cristianos. Este intercambio permitió acercarse a la realidad cotidiana del ecumenismo y conocer iniciativas que favorecen el conocimiento mutuo, el testimonio común y la construcción de relaciones fraternas.
La segunda jornada estuvo dedicada al conocimiento de las principales tradiciones cristianas con las que la Iglesia católica mantiene un diálogo ecuménico permanente. Expertos procedentes de distintas instituciones académicas abordaron las relaciones con las Iglesias ortodoxas, las Iglesias y comunidades luteranas y reformadas, así como con la Comunión Anglicana, ofreciendo una visión histórica, teológica y pastoral de estos diálogos.
La formación culminó con una serie de visitas a comunidades cristianas presentes en la provincia de Málaga: una iglesia ortodoxa del Patriarcado de Moscú, e iglesia anglicana. Estos encuentros permitieron a los seminaristas conocer de primera mano la riqueza de las distintas tradiciones cristianas, complementándose con la visita a un templo budista, favoreciendo un acercamiento basado en el respeto, el conocimiento mutuo y el compromiso compartido por la unidad y el diálogo.

Formar presbíteros al servicio de la comunión
La participación de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso en estas jornadas responde al convencimiento de que la formación de los futuros sacerdotes debe incorporar una sólida dimensión ecuménica y de diálogo, capacitando a los seminaristas para ejercer un ministerio que sea auténtico servicio a la comunión de la Iglesia y al anuncio del Evangelio en un mundo cada vez más plural.
En este sentido, el Módulo II ofreció una valiosa oportunidad para que los futuros presbíteros descubrieran que el compromiso con la unidad de los cristianos forma parte de la propia identidad sacerdotal y constituye una expresión concreta de la misión confiada por Cristo a su Iglesia: ser signo e instrumento de comunión para toda la humanidad.








