«Budistas y cristianos en un diálogo liberador para nuestro tiempo» es el título que encabeza el Mensaje para la fiesta de Vesak 2025, que ha hecho público el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.
Mensaje para la fiesta de Vesak 2025
Ciudad del Vaticano
(Texto íntegro)
Queridos amigos budistas:
Como en años anteriores, es un placer transmitiros nuestros más cordiales saludos en la alegre celebración de Vesak. Este festival sagrado, que conmemora el nacimiento, la iluminación y el fallecimiento de Buda, tiene un profundo significado espiritual para vosotros. Nuestro saludo de este año se enriquece aún más con el espíritu del Jubileo, que para nosotros los católicos es un tiempo de gracia, reconciliación y renovación espiritual.
Como compañeros en el camino del diálogo, también os saludamos en el espíritu de Nostra Aetate, la innovadora Declaración del Concilio Vaticano II sobre la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas, cuyo sexagésimo aniversario celebramos este año. Desde su promulgación en 1965, Nostra Aetate ha profundizado en nuestro compromiso con los seguidores de otras tradiciones religiosas. En este mismo espíritu, afirmamos una vez más que “la Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones es verdadero y santo” y “considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres” (Nostra Aetate, 2).
Nostra aetate refuerza nuestro compromiso con el diálogo al reconocer todo lo positivo que se encuentra en vuestra tradición: “En el budismo, según sus diversas formas, se reconoce la radical insuficiencia de este mundo mudable y se muestra el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado, pueden adquirir el estado de liberación perfecta o alcanzar la suprema iluminación, ya sea mediante sus propios esfuerzos o apoyados en un auxilio superior” (Nostra Aetate, 2). Para vosotros, el camino budista hacia la liberación implica trascender la ignorancia, el deseo y el sufrimiento a través de la comprensión, la conducta ética y la disciplina mental. El viaje hacia el Nibbana –la libertad última del ciclo del nacimiento, muerte y renacimiento– destaca el poder transformador de la sabiduría y la compasión.
Este anhelo de verdadera liberación encuentra una profunda resonancia en nuestra búsqueda compartida de la verdad y la plenitud de la vida, y se alinea con las enseñanzas de nuestras respectivas tradiciones. Buda enseñó que “aquel que está libre de deseo y apego, que descubre el verdadero significado de la Enseñanza, y conoce la disposición de los textos sagrados en la secuencia correcta – este ha llegado verdaderamente a su última encarnación. Él es llamado verdaderamente el profundamente sabio, el gran hombre” (Dhammapada, Cap. 24, V. 352). Para Jesús, el conocimiento de la Verdad es liberador: “Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8,32).
En nuestro tiempo, marcado por la división, el conflicto y el sufrimiento, reconocemos la urgente necesidad de un diálogo liberador, que no se limite a palabras, sino que sea capaz de traducir esas palabras en acciones concretas en favor de la paz, la justicia y la dignidad de todos.
Como ocurrió cuando se promulgó Nostra Aetate, nuestro mundo hoy también está cargado de injusticia, conflictos e incertidumbre sobre el futuro. Sin embargo, seguimos convencidos de la profunda capacidad de las religiones para ofrecer respuestas significativas a “los enigmas recónditos de la condición humana” (Nostra Aetate, 1). El diálogo
que tiene lugar entre nosotros sirve como un medio para poner en común los tesoros de nuestras tradiciones religiosas y aprovechar esta sabiduría para abordar los desafíos apremiantes de nuestro tiempo.
El anhelo de fraternidad y diálogo auténtico, tan elocuentemente expresado en Nostra Aetate, nos motiva a esforzarnos por la unidad y el amor entre todos los pueblos y naciones. Nos invita a construir sobre lo común, a apreciar nuestras diferencias y al enriquecimiento mutuo en la diversidad de nuestras tradiciones.
Este espíritu se afianza con nuestro esfuerzo por “asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta [y] el conocimiento recíproco como método y criterio” (Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia, Abu Dhabi, 4 de febrero de 2019).
Con estas reflexiones, confiamos sinceramente en que, a través del diálogo, nuestras respectivas tradiciones puedan ofrecer respuestas dignas a los desafíos de nuestro tiempo.
¡Les deseamos una bendecida y fructífera celebración de Vesak!
Vaticano, 12 de mayo de 2025
George Jacob Card. Koovakad, Prefecto
Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage, Secretario
