«Cristianos y budistas: trabajar juntos por la paz a través de la reconciliación y la resiliencia», es el título que encabeza el Mensaje para la fiesta de Vesak 2024 que ha hecho público el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.
«Cristianos y budistas: trabajar juntos por la paz a través de la reconciliación y la resiliencia»
Mensaje para la fiesta de Vesak 2024
Ciudad del Vaticano
(Texto íntegro)
Queridos amigos budistas:
La celebración de Vesak, este tiempo sagrado que para vosotros conmemora el nacimiento, la iluminación y el fallecimiento de Buda, nos brinda la ocasión para saludaros cordialmente y reflexionar juntos sobre nuestra responsabilidad común, como cristianos y budistas, en la promoción de la paz, la reconciliación y la resiliencia, que son valores profundamente arraigados en nuestras respectivas tradiciones religiosas.
«¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra! ¡Es la paz, la paz, la que tiene que guiar el destino de las naciones de toda la humanidad!» Esta llamada rotunda, expresada por el Papa Pablo VI en su discurso a las Naciones Unidas el 4 de octubre de 1965, ha sido repetida en numerosos encuentros interreligiosos en los últimos años para condenar la destrucción causada por las guerras en todo el mundo. Hemos abordado esta cuestión en varias ocasiones, pero la continua escalada de conflictos exige que se preste una renovada atención a la cuestión crítica de la paz y que se lleve a cabo una reflexión más profunda sobre nuestro papel en la superación de los obstáculos que la obstaculizan. Además de orar constantemente y mantenernos firmes en la esperanza, la situación actual exige esfuerzos vigorosos. Para hacer lo que nos corresponde, poner fin al odio y al deseo de venganza que conducen a la guerra, y para curar las heridas que esta inflige a la humanidad y a la tierra, nuestra casa común, debemos fortalecer nuestro compromiso de trabajar por la reconciliación y la resiliencia.
A menos que se aborden adecuadamente las causas profundas de los conflictos y la violencia, el amanecer de una paz duradera no será más que una ilusión, pues no puede haber paz y reconciliación sin equidad y justicia en la vida política, económica y cultural. «Perdonar y reconciliarse no consiste en fingir que las cosas son diferentes de lo que son. No se trata de darse palmaditas en la espalda y hacer la vista gorda ante el mal. La verdadera reconciliación saca a la luz el horror, el abuso, el dolor, la degradación, la verdad» (Desmond Tutu, No Future Without Forgiveness, 218).
Las nobles enseñanzas de nuestras respectivas tradiciones, y las vidas ejemplares de aquellos a quienes veneramos, dan testimonio de los abundantes frutos de la reconciliación y la resiliencia. Cuando se busca el perdón y se sanan las relaciones rotas, los que estaban distanciados se reconcilian y se restaura la armonía. La resiliencia fortalece a las personas y a las comunidades para que se recuperen de la adversidad y el trauma, aviva el ánimo y la esperanza de un futuro mejor, y transforma tanto a víctimas como a verdugos, conduciendo a una nueva vida. La reconciliación y la resiliencia se unen para formar una potente sinergia que cura las heridas del pasado, forja lazos sólidos y permite afrontar los desafíos con fortaleza y optimismo.
Como se enseña en los rituales y el culto propios de nuestras respectivas tradiciones religiosas, la reconciliación y la resiliencia son los remedios necesarios frente a una cultura de violencia que se suele justificar como respuesta lamentable, pero necesaria a los actos militares o terroristas agresivos. La reconciliación y la resiliencia nos capacitan para perdonar y buscar el perdón, para amar y estar en paz con nosotros mismos y con los demás, incluso con aquellos que nos han hecho daño.
Buda impartió la sabiduría siempre actual de que «el odio nunca se apacigua con odio en este mundo. El odio solo se apacigua con misericordia” (Dhammapada, v. 5), mientras que san Pablo, haciéndose eco de la llamada de Jesús al perdón sin límites (Evangelio de Mateo 6, 14), exhorta a los cristianos a abrazar el ministerio de la reconciliación iniciado por Dios en Cristo (2 Corintios 5, 11-21).
A la vez que os saludamos cordialmente con ocasión de Vesak, permitidnos invocar la sabiduría del venerable Maha Ghosanda, testigo de los horrores del genocidio camboyano e inspirador de la Peregrinación por la Paz del Dhamma Yatra, que nos exhorta a «quitar de nuestros corazones las minas terrestres del odio» (cf. Oración por la paz). El Papa Francisco asegura también que «la reparación y la reconciliación nos darán nueva vida y nos liberarán a todos del miedo» (Fratelli Tutti, 78). Aconseja a los enemigos acérrimos «que aprendan a cultivar una memoria penitencial, que sepa aceptar el pasado para no nublar el futuro con sus propios remordimientos, problemas y proyectos» (Fratelli tutti, 226). Todos estamos llamados a redescubrir y apreciar estos valores que se encuentran en nuestras respectivas tradiciones, a dar a conocer mejor las figuras espirituales que los encarnaron y a caminar juntos por la paz.
¡Con estos sentimientos de oración, les deseamos una fructífera celebración de Vesak!
Vaticano, 6 de mayo 2024
Miguel Ángel Cardenal Ayuso Guixot, MCCJ, Presidente
Rev. Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage, Secretario
